SCENT OF A WOMAN

Monday, July 24, 2017







Joyería de Mercurio Joyeros
Fotos Jorge Andrés Rojas


Nunca fui quién se imaginó su vestido de novia. Levanten la mano las que tampoco fantasearon con esto por que necesito compañía ya que a mí me tomó por sorpresa todo aquello. Era necesario tener años cocinando el traje perfecto, recortando fotos de revistas y de niña tuvimos que habernos hecho la mejor idea -aunque esa de seguro hubiese resultando que necesitaba una carroza para andar con el exceso de tul y luces.  Soy buena improvisando parece, porque en seis meses tenía dos vestidos "from scratch." Sí dos. Uno que mi mamá no me dejó ponerme y el que si pues.  El primero, de Gucci por Tom Ford que compré en Ebay y el otro, de novia. 

Igual de sorprendida me agarró eso de tener nuestra propia fragancia (provoca coronar esa palabra entre paréntesis y torcer los ojos porque tiene como tono rimbombante que cae mal).  Pasó que de la nada, en una semana me atajó el tema "fragancia" tres veces.  Comenzando porque contesto en una conversación, que mi película favorita es Scent of a Woman -a este punto, no lo consideré serendipia pero se fue poniendo así.  Y dale con esa cuando sale el tema en un entrenamiento X y otro día en un artículo de Facebook.

Que si el olor es la primera impresión antes de tu presencia, que permanece hasta en tu ausencia, que neurológicamente es positiva y se guarda en la memoria ajena por años.  O sea, "ser deliciosa antes de llegar, quedarme deliciosa y que no me olviden nunca." Pa qué tenemos que hablar entonces?  Será que no entendí la mitad de la película?  

Ok, sí tengo perfumes.  Uno que podría ser mi "signature" porque fue el único que tuve por mucho tiempo y algo de uso le di.  Solo que cuando me lo pongo, no puedo con él.  Me transporta a 1996 y en tandem arranco a estornudar.  Otro que me encanta, pero me lo he puesto dos veces y me da dolor de cabeza.  No lo resisto.  Soy floja para los dolores de cabeza -tengo uno al año y quedo en cama. Por ahí también me pongo el de mi hija que es rico, huele-a-limpio, de bebé, pero si uno me transporta al '96, será que este nos transporta a mí y a quién me rodea al kinder? Ya con eso quedamos que no me lo pongo más.

Quedo intrigada. Esquivo generalizar los síntomas como culpa de los perfumes y deduzco que lo que me da alergia no es Burberry sino 1996 y que lo demás son riesgos necesarios o necedades (que valga la redundancia).

Otra vez, después de improvisar, tengo dos perfumes.  Sí dos.  Y para hacer un olor propio, los mezclo.

Las que levantaron la mano... Muevan que el dato nos llegó tarde y tenemos que recuperar el tiempo perdido!





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